Mi nombre es Verónica Antonio Vásquez, estudio el octavo semestre en Administración y Desarrollo Sustentable en el Instituto Superior Intercultural Ayuuk, ubicado en la sierra norte del estado de Oaxaca.


Mi experiencia en estos tiempos de confinamiento por el COVID-19 comienza desde finales del mes de marzo, cuando el director del Instituto, Francisco Morfín, o como todos le decimos Paco, nos informó que nuestras clases se cancelarían por el coronavirus y que debíamos irnos a nuestros lugares de origen o quedarnos en Jaltepec, sede de la universidad. Todos los estudiantes, incluida yo, teníamos que decidir ¿dónde queríamos estar?, porque apenas comenzaba a expandirse esta pandemia en México, así que era más fácil movernos de un lugar a otro, siempre y cuando, tomáramos las precauciones sanitarias en el traslado.


V1Ante esta situación, decidí irme a mi comunidad San Sebastián Jilotepec, ubicado en la Sierra Sur del estado de Oaxaca perteneciente a la cultura Mixe-Ayuuk. Para llegar, atravieso el Istmo de Tehuantepec, en esta ocasión, tuve que pasar por la nueva carretera que entra por Jalapa del Márquez, porque en mi municipio Nejapa de Madero no estaban dando paso a los que veníamos de otros lugares. Ahí tomaron luego sus precauciones y cerraron los accesos, por el hospital que hay en la región.


Cuando llegué a mi comunidad, aún no tomaban las precauciones sanitarias, conforme se fue escuchando los casos cercanos, decidieron actuar. El 14 de abril en asamblea comunitaria, se acordó que nadie saldría de la comunidad, al menos que fuera por enfermedad o alguna emergencia, solo así se podría salir de la comunidad, bajo permiso que la autoridad daría por escrito, para que pudieran transitar sin contratiempos en las comunidades vecinas, principalmente por la comunidad de Santa Anna Tavela, ya que ahí las medidas que tomó la comunidad, fue cerrar el paso con cadena, para evitar el paso a personas ajenas a la misma comunidad y comunidades vecinas.
Por eso, el 17 de abril acompañé a los encargados de la Tienda Comunitaria a realizar compras de productos básicos para que las familias puedan sostenerse, así se garantiza que se cuente con despensa necesaria en estos meses de encierro y evitar que tengan que salir y exponerse.
El seguimiento académico que hago es virtual, en estos días he estado trabajando vía internet, para enviar mis reportes académicos, en un principio fue fácil pero ahora con la temporada de lluvia es difícil, porque a veces se va la luz y hay que esperar a que pase la lluvia y se restablezca la señal, entonces cuando envió mis trabajos, les escribo a mis profesores y explico la situación.
Este tiempo, me ha servido para concentrarme en mi proyecto de investigación, de seminario de titulación, he trabajado detalladamente y aprovechado mejor el tiempo.

También he apoyado a mis papás en las actividades de casa, entre ellos ir al huerto a regar las verduras que tenemos y que producimos para comercializar dentro de la misma comunidad y en las comunidades vecinas; otra de las tareas es ir a rastrojear1 en el pedazo2, para sembrar maíz y asegurar nuestra alimentación en el siguiente ciclo de cosecha. Por otro lado, he dado clases a mis hermanitos y a otros niños de la comunidad para que sigan trabajando en sus actividades escolares.


La situación en mi comunidad es tranquila, las personas siguen realizando sus actividades de manera normal, la niñez no asiste a la escuela, es la propia familia, hermanos, papás quienes toman el papel de maestros y acompañan en las tareas. Quienes estudiamos fuera de la comunidad, estamos aquí con nuestras familias apoyando, acompañando y usando el internet como herramienta de comunicación para seguir con nuestro quehacer académico.

 

1 Se refiere a la limpieza del terreno utilizado en temporada pasada. 

Termino coloquial que se usa en la comunidad para nombrar el terreno que se usa para la siembra. 

 

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